Estás enamorado, ¿pero por qué estás triste?

(Barcelona, 2011)
 «Hemos olvidado esta mañana la tragedia que anoche nos elevara tan alto que considerábamos nuestra vida en su conjunto y en su realidad con una compasión clarividente y sincera.»

«Su verdadera belleza estuvo quizás en mi deseo. Ella vivió su vida, pero yo soy quizás el único que la haya soñado.»

«El viento, en medio de ese quebrar de sueños, de esos restos de dichas marchitas, ha sembrado la buena semilla bajo una lluvia de lágrimas, pero se secará demasiado pronto para poder germinar.»

«Las flores tardías que la alegría floreció en mi corazón, que creía estéril para siempre, trajeron frutos.»

«El amor se apagó, tengo miedo en el umbral del olvido; pero, apaciguados, un poco pálidos, muy cerca de mí y sin embargo lejanos y ya esfumados, he aquí, como a la luz de la luna, todas mis dichas pasadas y todos mis pesares curados que me miran y se callan. Su silencio me enternece mientras que su alejamiento, su indecisa palidez me embriagan de tristeza y de poesía. Y no puedo dejar de contemplar ese claro de luna interior.»

«La inútil dulzura de las lilas tiene una infinita tristeza.»

«Entonces, la inmortalidad del mundo que hasta entonces la dejara indiferente, hizo proesa de ella y la hirió cruelmente, como la dureza de las estaciones derriba los cuerpos que la enfermedad deja incapaces de lucha.»

Marcel Proust (Los placeres y los días, 1896)

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